Boisset compra la bodega Artesa en Carneros, Napa
Jean-Charles Boisset suma la finca piramidal a sus propiedades en California tras 13 años detrás de ella, con el plan de revivir sus raíces como productora de espumosos.

El acuerdo por la bodega Artesa Boisset cierra 13 años de persecución: Jean-Charles Boisset ha comprado la finca de Carneros al grupo español Raventós Codorníu.
La compra incluye la finca de Artesa, de 142 hectáreas, con 63 hectáreas plantadas repartidas entre las denominaciones de Los Carneros y Mt Veeder, en Napa, además de su característica bodega piramidal excavada en una colina. No se ha revelado el precio, y el acuerdo incluye el inventario de vino existente.
Artesa se fundó en 1991 como Codorníu Napa, un proyecto dedicado al vino espumoso lanzado por la casa española de cava. La denominación de Carneros, enfriada por la niebla de la bahía de San Pablo, se eligió específicamente por su idoneidad para la uva destinada al espumoso de método tradicional.
Un destino para el arte, uniendo jardines, fragancia y vino en un mismo lugar.
Raventós Codorníu vende la propiedad dentro de un plan más amplio para simplificar su estructura corporativa y concentrar recursos en España y Argentina, según la información de Decanter sobre la operación.
El espumoso vuelve a las raíces de Artesa
Boisset planea producir espumoso bajo las marcas Artesa y su propia colección JCB, junto a un programa ampliado de vinos tranquilos en la finca. El movimiento devuelve a Artesa el propósito para el que se construyó hace tres décadas, antes de que su enfoque virara hacia el chardonnay y el pinot noir tranquilos.
Boisset también ha hablado de convertir la propiedad en lo que llama un destino para el arte, combinando jardines, fragancias y experiencias sensoriales junto al propio vino, extendiendo un modelo que ya ha aplicado en otras propiedades de Boisset Collection en Napa y Borgoña.
Una larga persecución termina en una cartera mayor
La compra prolonga una racha adquisitiva que ha convertido a Boisset en uno de los consolidadores más activos del vino de California en las últimas dos décadas, sumando fincas con historia a una cartera que ya abarca Napa, Sonoma y Borgoña bajo control familiar.
Llega además en un momento de presión para el comercio del vino en general: los exportadores de otras zonas del mundo ven cómo se reduce la demanda, una tensión visible en la caída de las exportaciones de vino español registrada en la campaña actual. La apuesta de Boisset es que una dirección conocida de Napa siga atrayendo tanto a visitantes como a coleccionistas aunque los volúmenes bajen en otros lugares.
Más allá de las cifras del acuerdo, lo que habrá que vigilar es si el espumoso de Artesa logra recuperar el público que perdió hace décadas, en una denominación de Carneros hoy saturada de productores con la misma promesa.


