Rafael Nadal lanza un monastrell ecológico de Jumilla
El Tenista, elaborado con Gil Family Estates a partir de viñas de más de 50 años, es el primer vino del tenista, bajo la nueva etiqueta Dominio del Liftado.

Rafael Nadal ya tiene vino propio. El Tenista, un monastrell 100% ecológico elaborado con Gil Family Estates en Jumilla, se lanzó a mediados de octubre a partir de viñas de más de 50 años.
El proyecto se enmarca en Dominio del Liftado, una nueva etiqueta de la familia Gil construida sobre viejas parcelas de monastrell en Murcia que estuvieron cerca de ser arrancadas. Nadal presta su nombre y su imagen, no capital: la prensa española asegura que no ha comprado participación en la bodega, ni se ha convertido en viticultor, ni ocupa un cargo formal en Familia Gil.
Las uvas crecen a unos 750 metros de altitud, en viñas que los medios españoles sitúan en más de 50 años. La vendimia es manual, con rendimientos bajos, unos 700 gramos de fruta por cepa, según la cobertura local. El vino está certificado ecológico y pasa hasta 18 meses en barrica de roble francés nuevo antes de seguir criándose en botella.
A una cepa de cincuenta años le da igual qué nombre acabe en la etiqueta.
La producción es limitada y Gil Family Estates no ha publicado precio de venta ni fecha de distribución amplia. Las notas de cata de la propia bodega hablan de fruta negra madura, monte mediterráneo, vainilla y especias dulces, con un grado que llega al 15%, alto incluso para un tinto de Jumilla, donde el calor y la altitud suelen disparar el azúcar.
Una familia con cuatro generaciones detrás
Gil Family Estates se fundó en Jumilla en 1916 y hoy la dirige la cuarta generación. La compañía ya embotella un monastrell ecológico de amplia distribución bajo su etiqueta Honoro Vera, y lleva dos décadas situando las viejas cepas en vaso de Jumilla, antes relegadas al vino a granel, como origen de tintos serios.
La implicación de Nadal sigue un patrón habitual entre deportistas retirados y en activo: un nombre sobre una etiqueta, construido junto a un productor ya existente en lugar de una bodega desde cero. El mallorquín, que ha pasado buena parte de su carrera entre Alicante y Murcia, asegura que la relación con la familia Gil es anterior al propio vino.
Apostar por viñas viejas, no por las suyas
Lo que distingue a El Tenista del típico vino de famoso es la historia del viñedo: parcelas de monastrell que corrían riesgo de abandono son ahora la base de una etiqueta premium con uno de los nombres más conocidos del deporte. Para contexto de lo que ocurre este año en los viñedos españoles, los productores del norte también han corrido contra el clima.
Que El Tenista despierte interés real por Jumilla, o solo por Nadal, se verá en cómo se vende y se cotiza la próxima añada. España ya produce tintos y blancos desatendidos que merecen esa atención, como los de regiones lejos de los focos del tenis.
Fuentes
- Vinetur ·
- Moncloa.com ·
- Punto de Break ·


