Las bebidas sin alcohol no son una puerta de entrada
El informe Gateway? No Way, de Club Soda, reúne encuestas propias y estudios académicos para poner a prueba un reproche que el sector arrastra desde hace una década.

Las bebidas sin alcohol no empujan a nadie a beber, según el informe publicado este mes por Club Soda, la organización británica que está detrás de una guía y un programa de catas de productos sin alcohol y de baja graduación. Sostiene que el tráfico va en sentido contrario.
El informe, titulado Gateway? No Way, reúne encuestas propias y estudios académicos publicados para poner a prueba la idea de que estos productos son un primer paso hacia la bebida con alcohol, sobre todo entre los jóvenes. No encuentra pruebas de ello.
En la encuesta de Club Soda, el 94% de las personas consultadas había bebido cerveza con alcohol antes de probar una sin. El orden importa: si el alcohol llega primero y la versión 0,0 después, el producto funciona como freno y no como rampa de entrada.
El orden de las copas decide la discusión: primero el alcohol, después el cero.
Qué ha encontrado el informe sobre bebidas sin alcohol
El texto cita el trabajo de Groefsema y sus colegas con estudiantes neerlandeses, que halló que quienes nunca habían tomado productos sin alcohol consumían de media más alcohol que quienes tomaban ambos. La mayoría de los estudiantes que bebían sin alcohol dijo que esos productos les habían ayudado a reducir.
Las respuestas de Club Soda describen la misma conducta: días de descanso, alternar una copa con alcohol y otra sin a lo largo de la noche, o simplemente querer más opciones en la barra. Casi nadie describió haber empezado por la versión sin alcohol.
Dónde siguen las dudas
La cautela que queda no se refiere a la población general. Investigadores clínicos han planteado dudas sobre cómo se comportan estos productos en personas en recuperación o de mayor riesgo, donde el sabor y el ritual pueden actuar como estímulo. Es una pregunta distinta de la de la puerta de entrada, y el informe no la resuelve.
La regulación tampoco es homogénea. Una comparación de ocho países publicada este año en Drug and Alcohol Review encontró que la propia definición de «sin alcohol» cambia en cada frontera, del 0,0% al 0,5% de volumen según el mercado, lo que complica las lecturas comparadas.
Para los bares, el asunto práctico es la compra. La categoría ya pide una carta propia y no una línea bajo los refrescos, y los hosteleros tienen un argumento que enseñar a quien siga colocándola ahí. El vino, mientras tanto, va hacia la vendimia francesa más corta desde 1957. La estantería se está reordenando por los dos extremos.
Fuentes
- The Drinks Business · 2026-09-09
- The Caterer · 2026-09-10
- Drug and Alcohol Review — Burton et al., regulation in eight countries · 2026-03-01


