El Hall of Fame de Decanter 2026 es para Lalou Bize-Leroy
La pionera de la biodinámica en Borgoña recibe el galardón más conocido a toda una carrera, mientras los investigadores jerezanos Ramiro Ibáñez y Willy Pérez comparten el premio Rising Star.

Decanter nombró a Lalou Bize-Leroy para su Hall of Fame el 2 de octubre, coronando seis décadas en Borgoña con el galardón a toda una carrera más conocido de la revista. Nacida Marcelle Leroy en París en 1932, empezó a comprar vino para la casa negociante familiar, Maison Leroy, en 1955, a los 23 años, formada por su padre Henri.
Henri Leroy había comprado una participación del 50% en Domaine de la Romanée-Conti en 1942, y Bize-Leroy le sucedió como codirectora en 1974. Dimitió en 1992, cediendo el puesto a su hija Perrine Fenal, pero para entonces ya había fundado sus propias fincas: Domaine Leroy en 1988 y Domaine d'Auvenay el mismo año, ambas hoy entre los nombres más codiciados para los coleccionistas de Borgoña.
Rigor antes que reputación, según Decanter
Los rendimientos bajos y la selección rigurosa superan cualquier añada concreta, que es justo el sentido de hacerlo así.
El corresponsal de Borgoña de Decanter, Charles Curtis MW, atribuyó su contribución duradera a su liderazgo en biodinámica, los rendimientos bajos y una selección rigurosa, más que a una sola añada. Convirtió sus dos fincas a la agricultura biodinámica mucho antes de que se volviera práctica habitual entre los grandes crus de Borgoña, a costa de un volumen que aceptó como el precio de la concentración.
El premio Hall of Fame se otorga desde 1984, y Bize-Leroy se suma a una lista dominada por viticultores y negociantes cuya influencia superó la de sus propias bodegas.
Un resurgir del jerez construido sobre archivos
El premio Rising Star, más reciente y que acompaña al Hall of Fame, fue este año para Ramiro Ibáñez y Willy Pérez, investigadores del Marco de Jerez a quienes Decanter llama «mavericks del Jerez». Ambos se conocieron en la universidad y pasaron años rebuscando en archivos regionales y viejos registros de viñedos mientras trabajaban en otros empleos, un trabajo que ayudó a revivir la histórica marca De la Riva.
La editora de Decanter para España, Portugal y Sudamérica, Ines Salpico, elogió su «minucioso trabajo de investigación, su incansable excavación en archivos y su disidencia informada». Su argumento gira en torno a los vinos de pasto, los blancos sin encabezar de Jerez, que según Pérez pertenecen a la misma herencia regional que los vinos dulces, oxidativos y de crianza biológica por los que la región es más conocida, no una tendencia aparte, sino un regreso a ella. El doble premio devuelve a la tierra del jerez andaluza a la conversación del vino junto a los grandes crus de Borgoña.
Fuentes
- Decanter ·


