Vava Angwenyi lleva 17 años reformando el comercio del café keniano
La emprendedora de Nairobi fundó Vava Coffee para pagar mejor y de forma directa a los pequeños caficultores, y hoy compra a más de 30.000, trabajo que Sprudge perfila este mes.

Vava Angwenyi lleva 17 años construyendo un negocio de café pensado para pagar de forma más directa a los pequeños caficultores de Kenia, un trabajo que Sprudge destaca este mes en su serie anual Sprudge Twenty.
Angwenyi fundó Vava Coffee en 2009, empezando con un único mostrador, Vava's Coffee Lounge, en el Barclays Plaza de Nairobi. Ha contado que el negocio nació de la frustración por lo poco que ganaban los caficultores mientras las grandes cadenas internacionales construían beneficios sobre sus granos.
Vava Coffee hoy exporta, tuesta y asesora sobre cadenas de valor del café, con ocho marcas propias, entre ellas Nairobi Roast, Swahili AA y Sotik Espresso, y compra a más de 30.000 pequeños caficultores en toda Kenia.
Diecisiete años después, lo más difícil de arreglar no es el café. Es quién cobra por él.
De un mostrador de café a una exportadora
Desde aquel primer mostrador, Angwenyi ha montado un pequeño grupo de proyectos: Ocean Love Coffee; La Dulce Toro, una escuela y cafetería de especialidad en la isla de Lamu; y Gente del Futuro, una red de jóvenes del café que cofundó y que conecta Kenia, Tanzania y Colombia.
Tiene la certificación Q Grader, el equivalente en café a la titulación de sumiller en vino, y forma parte de la junta de la Specialty Coffee Association desde 2019, en sus comités de finanzas y sostenibilidad. En 2024 publicó Coffee Milk Blood, un libro construido sobre historias personales y las relaciones de poder dentro del comercio del café.
Un asiento en los comités que ponen las reglas
Angwenyi ha citado a los empresarios Gary Hirshberg, de Stonyfield Farm, y Anita Roddick, fundadora de The Body Shop, entre quienes marcaron su forma de entender un negocio con valores.
Su modelo de exportación se mueve en un mercado del café que no deja de oscilar por su cuenta: el nuevo fondo de impacto para caficultores de Devoción y la caída del precio del café arábica a un mínimo de tres meses llegaron la misma semana que su perfil en Sprudge. Diecisiete años después, Angwenyi sigue defendiendo que quién cobra importa tanto como qué se tuesta.


