Devoción dará el 1% de sus ventas a caficultores y jóvenes del Bronx
El nuevo Impact Fund del tostador neoyorquino reparte un 1% de las ventas al por menor entre productores de café colombianos, formación laboral en el sur del Bronx y reforestación con especies nativas.

Devoción destinará el 1% de cada bolsa de café que venda a caficultores de Colombia, estudiantes del Bronx y proyectos de reforestación, anunció el tostador neoyorquino el 30 de septiembre.
El programa, llamado Devoción Impact Fund, reparte ese 1% en tres partidas: equipamiento para productores de café en Colombia, formación laboral para jóvenes de Nueva York y plantación de árboles nativos en zonas cafetaleras colombianas. La empresa calcula que el fondo recaudará unos 50.000 dólares en su primer año.
En el lado del productor, el dinero se destina a tanques de fermentación y despulpadoras, el tipo de maquinaria que permite a una finca pequeña mejorar la calidad en taza sin replantar un solo árbol. Devoción compra su café directamente a productores de Colombia, país donde creció su fundador, Steven Sutton.
Devoción existe gracias a la gente que cultiva nuestro café, y esa relación no debería terminar en el precio que pagamos por él.
En Nueva York, la rama juvenil pasa por South Bronx United, una ONG con la que Devoción ya colabora en formación laboral para jóvenes de 16 a 24 años. La rama ecológica pasa por Cumbres Blancas, una organización colombiana que restaura con especies nativas suelos degradados en zonas cafetaleras.
«Devoción existe gracias a la gente que cultiva nuestro café, y siempre hemos creído que esa relación no debería terminar en el precio que pagamos por él», afirmó Sutton.
Una cadena de suministro que Devoción ya controlaba
Devoción tiene seis cafeterías en Nueva York y tuesta su propio grano, lo que significa que el Impact Fund añade una estructura formal a relaciones que la empresa ya tenía. Según la compañía, ha donado decenas de miles de dólares, plantado más de 1.000 árboles nativos y formado a decenas de jóvenes a través de su programa Coffee Fellowship.
Fijar un 1% convierte esas donaciones puntuales del pasado en algo más parecido a una partida presupuestaria, una cifra que inversores y baristas pueden contrastar cada año con las cuentas.
Por qué el fondo de un tostador no basta
El fondo de un solo tostador no cambia el precio que recibe un caficultor a pie de finca, que fijan los futuros cotizados, no la buena voluntad. Ese es el hueco que la industria ha intentado cerrar este año con la guía del sector cafetero para compras responsables, firmada por 18 empresas, entre ellas JDE Peet's.
Los 50.000 dólares de Devoción son una cifra menor junto a ese esfuerzo multinacional, pero también son los de un tostador que decide no esperar a que un código sectorial entre en vigor en 2027. Otros tostadores de compra directa, como Go Get Em Tiger y sus propios planes de tueste en origen, prueban apuestas parecidas: controlar más eslabones de la cadena antes de que llegue cualquier guía.


