Restaurantes sin móvil: Cerdeña ensaya comer sin pantallas
Quince restaurantes de diez localidades sardas piden a padres e hijos que dejen el teléfono en una cesta durante un mes y reparten juegos de mesa diseñados con pediatras.

La prueba de restaurantes sin móvil de Cerdeña empieza hoy, 1 de noviembre: durante un mes, 15 restaurantes de la isla piden a las familias que guarden el teléfono durante toda la comida, en un proyecto piloto llamado A tavola senza schermi, «a la mesa sin pantallas».
La iniciativa se presentó en Cagliari de la mano de Anna Cau, defensora regional de la infancia y la adolescencia de Cerdeña, y de Fipe Confcommercio Sardegna, la rama regional de la principal patronal italiana de bares y restaurantes, que preside Emanuele Frongia. El plan inicial contaba con ocho locales; se apuntaron 15, repartidos entre Cagliari, Quartu Sant'Elena, Capoterra, Nuoro, Bari Sardo, Ussassai, Oristano, Alghero, Olbia y Santa Teresa Gallura.
Cómo funciona el pacto de los restaurantes sin móvil
La cesta es lo fácil; la verdadera prueba es el cliente que simplemente dice que no.
No se requisa nada. Cuando una familia se sienta, el personal le propone un «pacto de mesa» voluntario: los móviles van a un bolso o a una cesta mientras dura la comida, el tiempo se dedica a hablar del día, las llamadas urgentes se atienden lejos de la mesa y las excepciones se pactan antes. Giuseppe Scura, director de Confcommercio Sud Sardegna, definió el carácter voluntario como el punto fuerte del proyecto.
Para llenar la espera entre platos, cada restaurante entrega un «Kit del Ritrovo» con juegos de mesa para distintas edades, diseñado con la Federación Italiana de Médicos Pediatras (FIMP). El kit incluye un folleto con consejos pediátricos y un código QR que lleva a la guía completa de la federación sobre menores y tecnología digital.
Las cifras que sostienen el proyecto salen de esa guía: el 95 % de los adolescentes italianos usa el smartphone a diario, uno de cada cuatro muestra señales de uso problemático y el 87 % de los padres dice necesitar más información para gestionar las pantallas de sus hijos. Cau explicó que la idea no es apoyarse solo en prohibiciones ni cargar toda la responsabilidad sobre los padres; Frongia sostuvo que los adultos tienen que dar ejemplo primero.
Doce casilleros, galletas y un 5 % de descuento
Los restaurantes italianos ya lo habían intentado, casi siempre con el palo o la zanahoria. A principios de los noventa, Italo Pedroni instaló en la Osteria di Rubbiara, en Nonantola, cerca de Módena, un mueble de madera con doce casilleros para los teléfonos de los clientes. En 2016, la hamburguesería de Eataly en Turín ofrecía cajas con cerradura, las «Black Phone Box», y premiaba con galletas a quien aguantaba toda la comida. En Los Ángeles, Eva Restaurant hacía en 2012 un 5 % de descuento a quien dejaba el móvil en la entrada.
La versión sarda cambia dos cosas: se dirige a familias y no a adultos, y la impulsa una institución pública de protección de la infancia, no un dueño concreto, en una isla cuyas salas fueron noticia hace poco por cuatro nuevas entradas en la Guía Michelin Italia. Ninguna de las dos diferencias resuelve lo difícil: el cliente que simplemente dice que no.
La prueba dura hasta finales de noviembre. Después, los promotores decidirán si ofrecen el proyecto, siempre de forma voluntaria, a todos los restaurantes asociados a Fipe Confcommercio Sardegna. No se ha publicado cómo se contará a las familias participantes ni cómo se medirá el éxito.


