La carne de vacuno sube un 9,4% y asfixia las cartas en EE. UU.
El USDA prevé otra subida del 9,4% en los precios de vacuno y ternera este año, y los restaurantes de Oklahoma a Texas dicen que ya no tienen margen para absorberla.

La carne de vacuno subirá otro 9,4% este año en Estados Unidos, y los dueños de restaurantes, de Oklahoma a Texas, aseguran que a sus cartas ya no les queda margen para absorberlo.
La previsión procede del informe de precios alimentarios del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA), analizado el 5 de octubre por el economista agrario Gerald Mashange en farmdoc daily. Sitúa los precios de vacuno y ternera en 2026 un 9,4% por encima del año anterior, con otra subida del 4,7% prevista para 2027. Hasta agosto, la categoría ya corría un 5,9% por encima del mismo mes de 2025.
Los precios de la carne, en cifras
La cabaña se redujo hace años; las cartas apenas ahora lo están notando.
Datos de la Oficina de Estadísticas Laborales citados en el mismo análisis muestran que la carne picada cruda promedió 7,16 dólares la libra en agosto, un 7,9% más interanual. Las estimaciones del sector sitúan el alza en cinco años cerca del 100%, casi el doble de lo que pagaban los restaurantes en 2021.
Brandon Hines, que dirige OklaHomies Mobile Gastronomy en Owasso, Oklahoma, compra unas 500 libras de carne picada a la semana. «Prácticamente se ha duplicado en los últimos cinco años», afirma. Treinta centavos más por libra «no parece mucho», añade, pero multiplicado por su pedido semanal suma unos 1.000 dólares extra. Prepara ya una subida de en torno al 10% en los platos de vacuno de su carta.
Una cabaña ganadera que se reduce
El censo de vacas de carne en EE. UU. era de 28,5 millones de cabezas el 1 de julio de 2026, un 1% menos que un año antes y cerca de un mínimo de varias décadas, según cifras del USDA citadas por farmdoc. El consumo corre un 8% por encima de su media de 20 años mientras la producción nacional sigue por debajo de la suya, una brecha que mantiene los precios al alza.
El informe 2026 sobre el estado de la industria de la National Restaurant Association sitúa la presión en un marco más amplio: los costes alimentarios están un 34% por encima de los niveles previos a la pandemia, y el 82% de los operadores dijo que sus costes volvieron a subir el último año. Nueve de cada diez restaurantes de servicio completo respondieron subiendo precios, y seis de cada diez recortaron platos de la carta. «El sector seguirá enfrentando dificultades, especialmente en costes», declaró el economista jefe de la NRA, Chad Moutray.
La demanda no ha cedido. Gary Joiner, portavoz del Texas Farm Bureau, describe a los consumidores como resilientes, dispuestos a pagar precios récord en la carnicería y en la mesa antes que renunciar a la carne. Los restaurantes españoles han vivido una cinta de precios similar este año, aunque impulsada más por el combustible y los salarios que por la carne. La mayoría de los operadores estadounidenses responde menos eliminando la carne de la carta que renegociando con proveedores y ajustando pedidos, no raciones.
Los analistas no esperan un alivio real antes de 2028 o 2029, mientras la cabaña se recupera despacio desde estos mínimos. Por ahora, la subida del 10% que prepara Hines es la cifra más inmediata sobre la mesa.


