Los precios de restauración suben un 4,4% y el IPC los alcanza
Los carburantes llevan el IPC general al 4,3%, casi al nivel de los menús. Comer fuera sigue subiendo el doble que la compra y los hosteleros dicen que sus márgenes se estrechan.

Los precios de restauración subieron un 4,4% interanual en agosto en España, según los datos del INE publicados el 15 de septiembre, y quedan apenas una décima por encima de la inflación general.
La brecha se ha cerrado por el lado equivocado. El IPC general saltó siete décimas, hasta el 4,3%, la tasa más alta en tres años según el medio especializado Hostelería Digital, empujado por los combustibles: el transporte subió un 9,5% y los carburantes, un 21,3%. La inflación de los restaurantes apenas se movió y bajó desde el 4,5% de julio.
El alojamiento se encareció más. Sus precios estaban un 7,9% por encima de hace un año, dos décimas menos que en julio, y el grupo conjunto de restaurantes y alojamiento del INE subió un 4,8%, medio punto más que el índice general.
Los menús españoles parecen moderados solo porque la gasolina encontró una forma más rápida de encarecerse.
Los precios de restauración frente a la cesta de la compra
La comparación más útil es con el supermercado. Los alimentos y bebidas no alcohólicas subieron un 2,3% en agosto, así que comer fuera sigue encareciéndose casi al doble de velocidad que los ingredientes de la estantería. La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos no elaborados, se situó en el 2,9%.
Tampoco se han frenado los menús en doce meses. La tasa del 4,4% es tres décimas superior a la de agosto de 2025, y los precios aún subieron un 0,2% respecto a julio, en plena temporada turística.
España no es una excepción: en Estados Unidos, los precios de los menús también suben más que la compra en el supermercado.
Plantillas récord y márgenes más finos
Los empresarios sostienen que las subidas no engordan beneficios. En una encuesta a sus asociados difundida el 8 de septiembre, la patronal Hostelería de España constató que el 46,2% de los negocios cerró el verano con márgenes más estrechos que en 2025, frente a un 19,6% que los mejoró. Más de la mitad vio a sus clientes gastar menos por visita, y en junio la facturación creció un 0,7% en términos nominales mientras el volumen caía en torno a un 4% descontada la inflación.
La plantilla es la otra presión. Los datos de afiliación a la Seguridad Social de agosto sitúan a la hostelería por encima de los dos millones de afiliados por cuarto mes consecutivo, un récord, con más de 1,55 millones en restauración, un 3,4% más que hace un año. Aun así, el 58,5% de los encuestados por la patronal tuvo dificultades para contratar.
El ánimo para el otoño es prudente: el 41,2% espera un cuarto trimestre peor que el del año pasado. Si los carburantes siguen tirando del índice general, los menús españoles pronto parecerán el rincón moderado de la cesta, que no es lo mismo que barato.


