Xylella fastidiosa llega al olivar de Calabria
Siete olivos infectados cerca de Taurianova marcan la primera presencia confirmada de la bacteria en Calabria, y reviven la batalla que libra Apulia desde hace una década.

Xylella fastidiosa ha llegado a Calabria. Siete olivos dieron positivo a la bacteria cerca de Taurianova a principios de septiembre, el primer caso confirmado de la enfermedad fuera de su histórico foco en Apulia.
Los inspectores localizaron la infección en Contrada Olivetella, en la llanura de Gioia Tauro, provincia de Reggio Calabria: un árbol en el patio de una vivienda particular y seis más en una parcela contigua. El departamento de agricultura de Calabria declaró una zona delimitada el 1 de septiembre, ampliada después a los municipios vecinos de Cittanova y Terranova Sappo Minulio.
Xylella fastidiosa avanza hacia el sur desde Apulia
Apulia enterró sus olivares para aprender esta lección; Calabria apenas empieza a leer el manual.
Se trata de Xylella fastidiosa subespecie pauca, la misma que lleva matando olivos en la península del Salento, en Apulia, desde 2013. Según la normativa fitosanitaria de la UE, las autoridades fijaron un radio de erradicación de 80 metros alrededor de cada planta infectada y una zona de vigilancia de 2,5 kilómetros, calcada del protocolo de contención aplicado en Apulia.
«Nunca habríamos imaginado un ataque así desde el sur», afirmó Gianluca Gallo, consejero regional de Agricultura de Calabria. «Como mucho temíamos que la bacteria avanzara desde el norte, cerca de Cosenza». Los responsables adelantaron los trabajos de erradicación al verano, cuando los insectos vectores que transmiten la bacteria están menos activos.
Calabria cuenta con 183.000 hectáreas de olivar; la zona de Gioia Tauro produce por sí sola unos 11 millones de litros de aceite al año.
Los olivares resistentes de Apulia marcan el camino
Apulia es la referencia más cercana, y no precisamente tranquilizadora. Xylella fastidiosa pauca ha matado allí millones de olivos desde 2013, con pérdidas que se cuentan en miles de millones de euros. Los productores del Salento, la zona más castigada, llevan una década replantando con variedades resistentes como Leccino y FS-17, injertadas o plantadas de nuevo sobre tierra infectada.
Esa apuesta empieza a dar resultado. Los datos de la producción de aceite de oliva italiano recopilados por Coldiretti muestran una cosecha hasta un 60% mayor en zonas de la provincia de Lecce, mientras las fincas convencionales del resto de Apulia caen entre un 30% y un 40%.
Franco Aceto, presidente regional de Coldiretti en Calabria, planteó la cuestión en términos de mercado además de botánicos. «Debemos evitar lo peor: que la Xylella ponga de rodillas a nuestras empresas de aceite de oliva», declaró, y señaló que más de 16.000 toneladas de aceitunas siguen sin vender en las almazaras locales porque los precios no cubren ni el coste de la recolección.
Francesco Chiellino, director regional de competitividad, apuntó a un problema anterior al brote: España marca el precio internacional, mientras crece la cuota de California. «Tenemos una ventaja: historia, calidad y tradición», dijo, defendiendo que Calabria debe vender mejor esa historia, no solo proteger sus árboles. Roma también ha pedido a Bruselas que active un fondo de reserva para el aceite de oliva.
La bacteria también se confirmó este año cerca de Mentón, en la costa mediterránea francesa: un recordatorio de que viaja con los insectos, no según las fronteras.


