Bar Fortuna abre en Main Street, en Santa Mónica
El chef Brian Bornemann ha abierto un bar de vinos italiano informal a una manzana de su restaurante Crudo e Nudo, en el local que dejó Vamos Vamos.

Bar Fortuna ha abierto en Main Street, en Santa Mónica, un bar de vinos italiano informal del chef Brian Bornemann, a una manzana de su restaurante Crudo e Nudo.
El restaurante ocupa el número 2917 de Main St, el local que dejó libre Vamos Vamos, con una apertura prevista para finales de octubre tras un arranque discreto a principios de mes. Bornemann construyó el concepto a partir de técnicas de pasta que aprendió en Italia, aplicadas a un formato de todo el día junto a la playa.
Un segundo acto a una manzana de distancia
Un bar de vinos y una trattoria, a una manzana de donde el mismo chef ya se hizo un nombre.
Crudo e Nudo, el restaurante original de Bornemann, se hizo un nombre con pescado crudo y platos centrados en el producto. Bar Fortuna va en otra dirección: un bar de vinos y trattoria con ventanilla de café por la mañana y un comedor pensado para alargar la sobremesa con una botella.
El corto paseo entre ambos restaurantes permite a Bornemann llevar un segundo concepto sin salir de su propio tramo de Main Street, un patrón cada vez más habitual entre los chefs de Los Ángeles que abren un segundo local en lugar de mudarse.
Pastas que rotan y langosta a la parrilla
La carta gira en torno a pasta artesanal que cambia según la temporada, con un espagueti con almejas y un fusilli al pesto, junto a langosta espinosa a la parrilla y una ensalada de hinojo rematada con chili crisp. Cinco variaciones de negroni encabezan la carta de cócteles, junto a una oferta de vinos por copas muy amplia.
Main Street ha vivido una oleada de aperturas este año, a medida que los antiguos inquilinos se marchan y nuevos operadores ocupan su lugar, de bares a panaderías, todos apostando por un tránsito peatonal que aguante cuando el público de playa mengüe en invierno.
Bar Fortuna llega mientras los viñedos de California siguen perdiendo terreno, un recordatorio de que las cartas de vino de los nuevos restaurantes de Los Ángeles dependen cada vez más de menos botellas nacionales, y más caras. Si la carta de Fortuna se inclinará por lo local o lo importado no estaba decidido en la apertura; el restaurante tampoco había cerrado aún su horario.
La prensa local anunció la apertura antes de que nadie hubiera comido allí, limitándose a confirmar que el local existía y qué ofrecía su carta. Esa distancia entre el anuncio y el veredicto es habitual en el ritmo al que se ha movido esta última oleada de aperturas en Main Street este otoño.
Fuentes
- The Infatuation ·
- LAmag ·


