Grace Dent critica el nuevo local de Indian Café Racer
El local de culto se ha mudado de la trastienda de un pub a un espacio de 65 plazas en Bristol Street. La crítica de The Guardian encuentra una cocina irregular, entre un gobi manchurian certero y naans planos.

Indian Café Racer, el restaurante de Birmingham que se ganó seguidores desde la trastienda de un pub, ha reabierto en un local más grande, y la crítica de Grace Dent en The Guardian sobre el traslado, publicada este mes, encuentra una cocina que todavía se está asentando. El nombre del restaurante rinde homenaje a los moteros de los años sesenta que corrían de café en café en motos Royal Enfield, una referencia que, según Dent, se ha suavizado, aunque no borrado, en la sala más grande.
El Indian Café Racer original abrió en 2022 en la trastienda del pub Wellington. El nuevo local, unas puertas más abajo, en el 88-90 de Bristol Street, en el antiguo local de Quarter House Coffee, lleva abierto desde septiembre de 2025 y tiene 65 plazas, más del triple de la capacidad de la sala original, según la cobertura del sector en el momento del traslado.
Una cocina entre aciertos y fallos
A veces excelente, a veces descuidada.
Dent, en su crónica para The Guardian recogida en el resumen semanal de críticas de Hardens, califica la cocina de irregular: a veces excelente, a veces descuidada. Destaca el gobi manchurian y las gambas tandoori como lo mejor, junto a un cordero rajastaní cocinado a fuego lento y rematado con carbón ahumado y mantequilla. Los naans, en cambio, salen finos y básicos, un detalle que señala como un punto flojo frente a los platos más logrados.
Sobre el ambiente, Dent escribe que el nuevo local conserva parte de la excentricidad original aunque el traslado a un espacio mayor ha limado sus aristas, y que la sensación general se acerca más a la nostalgia pulida de Dishoom que al pub desaliñado de origen.
Una sala mayor, una prueba más dura
Pasar de ser un local de culto en una trastienda a un restaurante de 65 plazas es el tipo de salto que expone tanto las debilidades de una cocina como sus puntos fuertes, y la crítica de Dent se lee como la de un restaurante que todavía se está ajustando a su nueva escala. Que los naans y la irregularidad se corrijan marcará probablemente cómo se recuerde Indian Café Racer un año después de su nuevo hogar, más que el gobi manchurian que la convenció esa noche.


