La cosecha 2026 de Mendoza llega fresca, húmeda y desigual
El informe de vendimia de Catena Zapata describe una temporada más cercana a 2019 que a los años secos recientes, con rendimientos muy a la baja en altura y al alza en parte del Valle de Uco.

La cosecha de uva 2026 en Mendoza cierra como la más fresca y húmeda en años, y los propios datos de viñedo de Catena Zapata muestran rendimientos que se mueven en direcciones opuestas a pocos kilómetros de distancia.
El informe de vendimia de la bodega, publicado a principios de octubre, describe temperaturas medias muy por debajo de lo habitual y lluvias significativamente superiores a la media en todas las regiones donde cultiva. Los viñedos del Valle de Uco recibieron entre un 30% y un 110% más de lluvia de lo normal esta temporada.
Esa agua llegó en ráfagas cortas y de drenaje rápido, no en lluvias largas, según el informe. El patrón mantuvo baja la presión de enfermedades y permitió que varios lotes prescindieran del riego por completo, incluido el viñedo Nicasia en Paraje Altamira, donde algunas parcelas no necesitaron ninguno.
Una vendimia tan desigual se discute barrica a barrica, no por región.
La altitud contó otra historia. Una helada de primavera y una nevada el 28 de octubre recortaron con fuerza los rendimientos en los sitios más altos de Gualtallary, en el departamento de Tupungato, Valle de Uco. El lote GY Alto del viñedo Adrianna, plantado a más de 1.500 metros, rindió entre un 15% y un 20% de lo habitual tras la nevada.
Rendimientos divididos por altura y lluvia
Más abajo, el panorama se invirtió. Angélica Sur, en Pampa El Cepillo, cerró un 40% por encima de su rendimiento de 2025 pese a cuatro heladas leves de primavera, mitigadas por las torres de viento. El Cepillo, en el mismo distrito, rindió un 23% por encima de la media tras 798 mm de lluvia, más del doble de lo normal, sin necesidad de riego.
Angélica, el lote de Malbec más antiguo de la bodega en Lunlunta, cayó un 22% después de que sus vides de 102 años descansaran en la temporada más fresca en cuatro años. Domingo, en Villa Bastías, cerró un 15% por debajo de 2025.
La diferencia entre regiones fue tan amplia que este año hubo que cosechar Chardonnay, Malbec y Cabernet Sauvignon al mismo tiempo en distintas zonas de Mendoza, comprimiendo un calendario que normalmente se extiende durante semanas.
Se perfila un estilo vertical y ácido
Las primeras lecturas describen vinos con un perfil más austero y vertical que en vendimias recientes: estructura definida, acidez natural y madurez fenólica alcanzada con frío, no con calor. El informe califica el potencial de la añada de «históricamente significativo», un lenguaje que los productores mendocinos usan con cuentagotas. El repaso de septiembre de Wine Industry Advisor entre productores de Sudamérica apuntaba en la misma dirección de optimismo cauto para los sitios más fríos este año.
Nada de esto cierra el debate por sí solo. Una vendimia tan desigual se discutirá barrica a barrica, y el veredicto real sobre Mendoza 2026 llega solo cuando los vinos estén embotellados. Por ahora, el vino de altar elaborado más al norte en Maipú, Mendoza, recuerda todo lo demás que produce la región además de sus tintos.


