Festival des Étoiles: Montecarlo cierra con diez estrellas
Seis meses de cenas a cuatro manos que unen a los chefs estrellados de Mónaco con invitados terminan el 14 de noviembre, cuando las cocinas del complejo preparan juntas un único menú.

El Festival des Étoiles Monte-Carlo, una temporada de cenas con estrella Michelin organizada por la Société des Bains de Mer de Montecarlo, cierra con una gala en el Hôtel de Paris el 14 de noviembre.
La SBM gestiona seis restaurantes en Mónaco que suman diez estrellas Michelin entre todos, lo que convierte al complejo en una de las direcciones de alta cocina más concentradas del mundo. La sexta edición del festival se celebró del 13 de mayo al 14 de noviembre, articulada en torno a seis cenas a cuatro manos que emparejaban a un chef residente de la SBM con un invitado de fuera de Mónaco.
Seis cenas, seis parejas
La SBM gestiona seis restaurantes en Mónaco que suman diez estrellas Michelin entre todos.
Marcel Ravin, de Blue Bay, abrió la temporada el 13 de mayo junto a Glenn Viel, de L'Oustau de Baumanière, con tres estrellas. Dominique Lory recibió a Christophe Moret, de Domaine Les Crayères, en Le Grill el 22 de mayo. Yannick Alléno cocinó con Gérald Passedat en Pavyllon Monte-Carlo el 13 de junio, y volvió el 19 de septiembre en su L'Abysse Monte-Carlo, con dos estrellas, junto a Martino Ruggieri. Marcel Ravin y Domenico d'Antonio diseñaron un menú de pescado y marisco sostenible con Christopher Coutanceau en Elsa el 23 de julio. Alain Ducasse y Emmanuel Pilon cerraron la serie de cenas el 23 de septiembre en Le Louis XV, con Björn Frantzén como invitado, un chef cuyo restaurante de Estocolmo ha entrado y salido este año del grupo de cabeza de la lista World's 50 Best.
Un solo menú, todas las cocinas
Para la gala de clausura en la Salle Empire, la SBM abandona el formato de parejas: sus propios chefs con estrella cocinan juntos un único menú colectivo, en lugar de repartir la noche por restaurante y plato. Las reservas se hacen a través de la web de la SBM o por teléfono en cada local; el grupo no ha publicado precios ni de las cenas del festival ni de la gala.
El ciclo da a los comedores de Mónaco un motivo para atraer nombres de fuera durante los meses de verano más tranquilos, cuando el calendario del principado se apoya más en el motor y el casino que en la cocina.


