Carga y descarga en Barcelona: tres plazas solo para hostelería
Tres plazas reservadas, ocho distribuidoras y siete vehículos por ubicación: la ciudad prueba si un camión que aparca una vez y reparte a pie reduce el tráfico. El Ayuntamiento no ha publicado los horarios.

La carga y descarga en Barcelona tiene desde el viernes 9 de octubre tres plazas reservadas a los camiones que abastecen a bares, restaurantes, cafeterías y hoteles: una en la confluencia de Pau Claris con Casp, en el Eixample, y dos en la rambla del Raval, en Ciutat Vella. La prueba, llamada Horeca Hub Barcelona, durará al menos seis meses, según el Ayuntamiento.
Participan ocho distribuidoras de bebidas y alimentación: DDI, la distribuidora del grupo Damm, Disbesa, Coseral BCN y otras cinco. A cada una de las tres ubicaciones se asignan siete vehículos, que reservan la plaza por franjas horarias en una plataforma digital. La nota municipal no dice qué horas son.
La idea es que el camión pare una vez y no se mueva. Desde la plaza, el repartidor entrega a pie o con medios ligeros en los locales cercanos y, a la vuelta, recoge botellas vacías, cajas y barriles. Para saber junto a qué acaban esas cajas, está nuestra guía de qué comer en Barcelona.
Una plaza pensada para una furgoneta de paquetes no sirve sin más para una ruta de barriles.
Por qué la carga y descarga en Barcelona no sirve para una ruta de barriles
La propuesta es de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), con la colaboración de Adiscat, la asociación catalana de distribuidores de bebidas y alimentación. Cristian Castillo, el profesor de la UOC que la coordina, dice en la nota municipal que la regulación está pensada para la paquetería, mientras que abastecer a la hostelería supone mercancía pesada, barriles, cajas, entregas muy frecuentes y la recogida de envases. Cuando la UOC presentó el proyecto en noviembre de 2025 puso cifras al desajuste: una ruta suele atender a entre 25 y 30 clientes, y el límite habitual en una plaza es de 30 minutos.
El diagnóstico del propio Ayuntamiento es que la distribución de mercancías supone el 17 % de la movilidad de la ciudad y que hoteles, restaurantes y cafeterías reciben el 22,2 % de esos repartos.
Qué se medirá en seis meses
Sensores, etiquetas RFID y una aplicación web registran cuándo llega cada vehículo, cuánto tiempo ocupa la plaza y cada entrega y recogida. El equipo analizará los tiempos de entrega, los recorridos y el número de vehículos necesarios. «Pasamos del diagnóstico a una prueba real», dice Anna Masuet, directora adjunta de Adiscat.
Lo que viene después queda abierto. La nota solo dice que, según los resultados, el método podrá estudiarse en otros puntos de la ciudad y adaptarse a otros municipios. No da el coste de la prueba. En 2025 la UOC dijo que el proyecto completo contaba con 125.000 euros y 18 meses, y citó la plaza Reial como primera ubicación, que no figura entre las tres que ahora funcionan.
Tres plazas de carga y descarga en Barcelona, una ciudad donde según el recuento municipal más de una quinta parte de los repartos de mercancías va a la hostelería, son un instrumento de medida y todavía no una política.


