Exportación de aguacate en México crece, el precio cae 63%
México envió al exterior un millón de toneladas récord de aguacate en ocho meses, pero el precio medio se hundió un 63% mientras un nuevo certificado laboral cambia quién puede exportar.

México envió al exterior un millón de toneladas récord de aguacate entre enero y agosto de 2026, pero el precio medio de exportación se hundió un 63%, de 3,80 a 1,40 dólares el kilo, según la organización de productores GCMA.
Los ingresos por exportación cayeron un 44,5% en el mismo periodo, de 2.600 a 1.400 millones de dólares, aunque el volumen enviado creció un 33,7% gracias al buen tiempo y a una cosecha mayor en Michoacán y Jalisco, los únicos dos estados autorizados a exportar aguacate a Estados Unidos.
La GCMA mantiene su previsión de que la producción de 2026 alcance 2,84 millones de toneladas y las exportaciones suban a 1,56 millones, frente a los 1,28 millones de 2025: un repunte de volumen que recuerda al exceso que vivió recientemente el mercado del tequila y el agave en México, donde otro cultivo se desplomó por sobreoferta.
Una cosecha récord, un precio hundido y ahora un rastro de papeles para cada aguacate que cruza la frontera.
Un nuevo certificado laboral, obligatorio
Desde el 1 de octubre, cada eslabón de la cadena exportadora del aguacate debe contar con el Certificado Laboral de Agroexportación, expedido a través de la plataforma VELAGRO de la Secretaría del Trabajo, que confirma que recolectores y empacadores están inscritos en el IMSS, el instituto de seguridad social.
El certificado, que se aplica al aguacate Hass bajo la fracción arancelaria 0804.40.01, es nominativo e intransferible; el exportador que no pueda presentarlo arriesga perder el despacho aduanero. Una medida paralela, acordada entre Hacienda y la Secretaría de Agricultura, exigirá desde fin de año que las empacadoras compren solo a huertas certificadas para poder deducir impuestos.
Las autoridades enmarcan las normas en exigencias más amplias de trazabilidad y deforestación cero para los envíos a Estados Unidos, la Unión Europea y Asia, con la revisión del T-MEC añadiendo presión al sector para demostrar que cumple.
Los pequeños productores buscan sus propios mercados
La caída de precios golpea con más fuerza a los productores fuera de Michoacán. En la Costa Grande de Guerrero, donde unos 2.200 agricultores trabajan unas 4.800 hectáreas sin licencia para exportar a Estados Unidos, José Brito, de la asociación local de productores, dice que los intermediarios pagan entre 0,43 y 1,35 dólares el kilo, y a veces revenden la fruta como si fuera de Michoacán.
Los productores de Guerrero ya tienen una empacadora certificada por el Senasica y han enviado muestras de prueba a Dubái, con la esperanza de abrir un canal de exportación directo en vez de depender de compradores que mezclan su fruta con la de otros, algo parecido a lo que viven este año los productores de mole de San Pedro Atocpan con sus propios costes de ingredientes.
Con un posible fenómeno de El Niño amenazando la segunda mitad de la temporada, y un 65% de los huertos mexicanos todavía dependientes de la lluvia y no del riego, los productores de ambos lados de la brecha de precios apuestan a que el papeleo, más que el clima, decida quién gana más con la cosecha récord de 2026.


