El italiano Tommaso Grollero gana el World Chocolate Masters
El chocolatero italiano se llevó el título en la Gran Final de Amberes, por delante de otros 14 finalistas en una edición que celebra el 20 aniversario del concurso.

Tommaso Grollero ganó el título del World Chocolate Masters 2026 en Amberes, anunció la organización el 27 de octubre, tras una Gran Final de dos días que reunió a 15 chocolateros de todo el mundo en el Handelsbeurs de la ciudad.
La victoria del chocolatero italiano cierra un ciclo de selecciones nacionales y regionales que se desarrolló durante buena parte de 2026 y que fue nutriendo de finalistas la cita de Amberes desde países de Europa, América y Asia. Esta edición marcó el 20 aniversario del concurso.
El jurado puntuó a los finalistas en disciplinas de pastelería, chocolate y confitería durante los dos días, valorando la ejecución técnica junto a la presentación y el sabor. El jurado no ha publicado un desglose detallado de puntuaciones ni los nombres de los subcampeones.
Un título del World Chocolate Masters se cotiza en precisión técnica, no solo en dinero del premio.
Veinte años de una final itinerante
Amberes acogió la Gran Final por primera vez este año, una ciudad con sus propios vínculos profundos con las casas de chocolate belgas y el comercio de cacao. Las ediciones anteriores han rotado entre Francia y otras ciudades europeas desde la fundación del concurso hace dos décadas.
La escena del chocolate belga ha tenido un otoño ajetreado: en la misma ciudad, abrió un bar de vinos low cost con copas desde 1 €, un recordatorio de que la agenda gastronómica de Amberes va mucho más allá de sus casas de chocolate.
Lo que cambia el título
Ganar el World Chocolate Masters suele abrir puertas a consultoría de marca, puestos de docencia y apariciones como invitado en ferias del sector, la moneda habitual para un título construido sobre la precisión técnica más que solo sobre el dinero del premio.
Por ahora, el triunfo de Grollero suma a Italia a una lista de campeones anteriores que ya incluye a Países Bajos, Francia y Japón, y subraya lo desigual que sigue siendo el reparto de la élite competitiva del chocolate, aun cuando el oficio se globaliza cada vez más.


