Qué comer en Marrakech: 10 platos y dónde encontrarlos
La tanjia se cuece en el horno del hamán, el cordero sale del hoyo a mediodía y la plaza enciende los braseros al anochecer. Diez platos, diez direcciones y lo que cuestan en dírhams.

Qué comer en Marrakech empieza por una olla: la tanjia, una ánfora de barro con carne de ternera o cordero que el cocinero sella con papel y cuerda y manda al horno que calienta el hamán del barrio, donde pasa entre seis y ocho horas enterrada en las cenizas. Alrededor de esa olla hay una ciudad que asa, cuece y fríe a la vista, del callejón del mechoui a mediodía a los puestos de Jemaa el-Fna de noche.
Marrakech cocina entre el Atlas y la llanura del Haouz, y la despensa lo dice: azafrán de Taliouine, argán y almendra del Souss, dátiles del valle del Draa, limones en conserva y aceitunas y aceite de los olivares que rodean la ciudad.
En Marruecos no hay selección Michelin, así que la lista que cuenta es MENA's 50 Best Restaurants, anunciada en Abu Dabi el 5 de febrero de 2026. Cinco cocinas de Marrakech entraron: La Grande Table Marocaine, del Royal Mansour, en el puesto 19 y además premio Art of Hospitality; Le Petit Cornichon en el 21; Sesamo en el 24; +61 en el 31, y Farmers en el 49. Todos los precios van en dírhams, la única moneda que sirve en la medina.
Marrakech cocina en público: el horno del hamán, el hoyo de brasas, la plaza al anochecer.
Tanjia marrakchia en Le Tanjia, Mellah
La tanjia es de Marrakech y de ningún otro sitio. El jarrete o la espalda entran en un ánfora de dos asas con limón en conserva, comino, azafrán, ajo y smen, la mantequilla rancia que da a la salsa su profundidad de establo. La olla no va a una cocina: va al farnatchi, el hombre que alimenta la caldera del hamán.
Le Tanjia, en el Mellah, monta su carta alrededor del plato y sirve la carne desprendiéndose del hueso en su propia grasa reducida. Los principales a la carta arrancan sobre 150 MAD, con un menú de mechoui para dos a 480 MAD y un menú degustación para dos a 590 MAD.
Mechoui en el callejón del mechoui, junto a Derb Semmarine
El mechoui es cordero entero, salado y untado en mantequilla, que baja a un hoyo de barro y se hace con el calor residual hasta que la grasa se funde dentro de la carne. El callejón está cerca del extremo norte de Jemaa el-Fna, saliendo de Derb Semmarine, y es la comida seria más barata de la ciudad.
Compra al peso en uno de los puestos del medio del callejón, no en los nombres famosos de los extremos: la tarifa ronda los 260 MAD el kilo, así que medio kilo con pan, comino y sal da de comer a dos por unos 130 MAD. Ve entre las 11 y las 14: cuando el hoyo se vacía se acabó, y casi ningún puesto abre los viernes.
Harira y brochetas en los puestos de Jemaa el-Fna
Al anochecer la plaza se llena de puestos numerados y humo de carbón. La harira — sopa de tomate, lentejas y garbanzos ligada con harina y terminada con cilantro y un chorro de limón — cuesta de 10 a 15 MAD el cuenco y es lo que comen ahí los marrakchíes, casi siempre con dátiles o una chebakia pegajosa. Al lado: brochetas de kefta y merguez a la brasa y caracoles babbouche en caldo picante por cuencos pequeños.
La regla es la de cualquier gran ciudad de comida callejera: come donde la cola es local, mira la parrilla antes de sentarte y cierra el precio antes de que llegue el plato.
Pastilla en Al Fassia, Gueliz
Al Fassia, en el 55 del bulevar Mohammed Zerktouni, en Gueliz, abrió en 1987 y está dirigida y atendida solo por mujeres. Cocina fassi, el registro fino de Fez, y no la cocina casera marrakchí.
La pastilla es la razón para venir: pichón deshilachado, almendra, canela y huevo cuajado suave envueltos en pasta warqa y espolvoreados con azúcar glas, dulce y salado en el mismo bocado. Los principales van de 170 a 190 MAD. El mechoui de espalda de cordero hay que encargarlo con 24 horas.
Cuscús del viernes en Le Trou au Mur, Derb el Farnatchi
En Marruecos el cuscús es plato de viernes, cocido al vapor tres veces sobre el caldo hasta que el grano queda suelto y mantecoso, y se sirve más en casa que en los restaurantes. Pedirlo un martes suele dar algo que pasó una sola vez por el vapor.
Le Trou au Mur, en el 39 de Derb el Farnatchi, junto a la madraza Ben Youssef, lleva una carta semanal rotatoria de recetas de casa que rara vez llegan a un comedor: tihane, el bazo relleno; m'rouzia con pasas y miel; tride; mechoui de horno de barro, y el cuscús y el tajín del día. Los callejones no admiten taxi: el último tramo se hace a pie.
Tajín moderno en Nomad, Rahba Lakdima
Nomad ocupó una tienda de alfombras en el 1 de Derb Aarjane, en la plaza de las especias, en 2014, y apiló encima cuatro plantas de comedores y terrazas con vistas a Rahba Lakdima y al Atlas.
La cocina hace marroquí moderno sin convertirlo en decorado: ensalada de coliflor, pescado marinado en chermoula, tajines aligerados con menos azúcar y más acidez, y helados de la casa. Se llena pronto: reserva o llega a la apertura.
M'semen y comida de jardín en La Famille, Riad Zitoun Jdid
El m'semen es la torta laminada cuadrada, plegada con sémola y frita en plancha, que se desayuna con miel y amlou, la pasta de argán y almendra del Souss.
La Famille, en el 42 de Riad Zitoun Jdid, junto al palacio de la Bahía, lo sirve y poco más que puedas prever: la carta es sin carne, cambia a diario y va de ensaladas a pasta casera y tartas de fruta bajo los árboles. Solo mediodía, de 12 a 16 horas, cerrado los domingos, y tan pequeño que reservar no es opcional.
Hamburguesa de camello en Café Clock, Kasbah
La hamburguesa de camello suena a broma para turistas y no lo es: la carne es magra, densa y más cercana al morcillo de ternera que a nada exótico. Café Clock, en el 224 de Derb Chtouka, en la Kasbah, la vende a 95 MAD y lleva el tiempo suficiente haciéndolo como para haber ajustado la proporción de grasa.
Abre de 9 a 23 horas y funciona también como sala cultural: noches de cuentacuentos en inglés y en dariya, clases de caligrafía y talleres de cocina.
Nos-nos y café en Bacha Coffee, Dar el Bacha
Nos-nos significa «mitad y mitad»: espresso y leche espumada en vaso pequeño, el café de todos los días en cualquier cafetería marroquí, de Gueliz a la Kasbah, y cuesta de 12 a 20 MAD en una normal.
Bacha Coffee, dentro del palacio restaurado Dar el Bacha, en la calle Fatima Zahra, es el otro extremo de esa escala: una sala de café con una carta mundial de arábicas que abre a las 10 y donde el desayuno se va a unos 300 MAD. Ve por la sala y por el café, no por la cuenta.
Cocina de temporada en Le Petit Cornichon, Gueliz
Le Petit Cornichon, número 21 de MENA's 50 Best Restaurants 2026, es el mejor argumento de que Marrakech tiene escena de restaurantes y no solo cultura de comida. El chef propietario, Erwann Lance, pasa el producto marroquí por el filtro de la bistronomía francesa: carpaccio de apionabo y pera con gorgonzola, lubina con consomé de patata y almejas al miso, y una bodega de más de 300 vinos que incluye los marroquíes.
Para la versión australiano-marroquí de la misma idea, +61, en el 96 de la calle Mohammed el Beqal, está en el puesto 31 de esa misma lista. Los dos están en Gueliz, los dos reservan y los dos sirven alcohol, cosa que la mayoría de direcciones de la medina no hace.
Mercados, barrios y cuándo ir
- Rahba Lakdima (plaza de las especias): especias, hierbas secas y puestos de herboristería, abierto todo el día.
- Marché Central, Gueliz: el mercado de producto, pescado y queso de la ciudad nueva, por la mañana, donde compran las cocinas.
- Callejón del mechoui y Derb Dabachi: cordero de hoyo a mediodía; bocadillos y briouats de 10 a 15 MAD por la tarde.
- Jemaa el-Fna: zumo de naranja todo el día y puestos desde el atardecer; las terrazas tienen la vista, no la comida.
- Kasbah y Mellah: la medina sur, más tranquila, con tanjia, hornos de pan y las especierías del antiguo barrio judío.
- Cuándo: de octubre a abril. Julio y agosto pasan de 40°C y los hoyos cierran antes; en Ramadán toda la cocina se desplaza a después de la puesta de sol.
Qué comer en Marrakech: dudas antes de reservar
¿Es cara Marrakech para comer? Son dos ciudades. Una cena de puesto en la plaza sale de 60 a 100 MAD, un restaurante de la medina con menú cerrado 300-500 MAD, y las direcciones de MENA's 50 Best más. Medio kilo de mechoui a 130 MAD sigue siendo lo mejor.
¿Se puede beber vino en la cena? En la medina, muchas veces no. Los restaurantes de Gueliz y los riads con licencia sirven vino marroquí de Mequinez y Benslimane; buena parte de la medina no, así que pregunta al reservar y no al sentarte.
¿Es segura la comida callejera? Los puestos están inspeccionados y rotan deprisa, que es la garantía de verdad. Come lo que sale de la parrilla delante de ti, salta lo templado y trata la plaza como cualquier mercado de comida al aire libre.
Una sola comida, ¿cuál? La tanjia. En ningún otro sitio se manda la cena a los baños públicos a hacerse.
Dónde reservar primero
Le Tanjia, Mellah — el plato de la ciudad, sin adornos, con azotea para después.
Al Fassia, 55 bulevar Mohammed Zerktouni, Gueliz — la pastilla y el mechoui que hay que encargar con un día.
Le Petit Cornichon, Gueliz — número 21 de la región y el único de los tres donde la carta de vinos importa.


