El precio del cacao baja. El chocolate, no
Los futuros han caído un tercio desde julio, y Costa de Marfil y Ghana prevén cosechas más pequeñas en 2026/27. El chocolate en EE. UU. sigue costando un 14% más que hace un año.

Los futuros de cacao cotizaban cerca de 5.640 dólares la tonelada el 7 de octubre, un tercio por debajo del máximo de ocho meses de 6.455 dólares alcanzado el 9 de julio, mientras el excedente global acumulado durante 2025/26 mantiene la oferta inmediata holgada pese a que las previsiones para la próxima temporada empeoran.
Los precios han oscilado con fuerza este año. Tocaron unos 5.100 dólares la tonelada el 1 de octubre, su nivel más bajo desde finales de julio, antes de recuperarse. Las existencias de cacao certificadas por ICE alcanzaron un máximo de dos años y cuarto, con 3.481.504 sacos a 30 de septiembre, una acumulación a la que los operadores apuntan para explicar por qué el mercado devuelve cada repunte.
El excedente convive mal con una previsión más débil para la próxima campaña. Costa de Marfil, el mayor productor del mundo, espera cosechar entre 1,75 y 1,8 millones de toneladas en 2026/27, frente a unos 2,2 millones la temporada anterior, una caída de aproximadamente el 17% en la cosecha principal. Ghana, el segundo productor, prevé caer un 13%, hasta 650.000 toneladas. Ambas estimaciones remiten al tiempo seco en todo el cinturón productor de África Occidental desde que terminó la última cosecha.
Un sistema de precio fijo pensado para mercados más tranquilos se tensa con oscilaciones cada vez mayores de un año a otro.
Dos gobiernos, dos decisiones distintas sobre el precio
Ghana y Costa de Marfil fijan un precio garantizado al productor al inicio de cada temporada, al margen de cómo se muevan los futuros. A principios de año, ambos países rompieron su habitual sincronía: la junta cacaotera de Ghana recortó su precio después de que se acumularan unas 50.000 toneladas de cacao sin vender en sus puertos, alegando que los compradores internacionales se habían retirado ante precios altos frente a otros orígenes. Costa de Marfil tomó otro camino en enero y lanzó una recompra del cacao sin vender acumulado en almacenes desde noviembre, en lugar de recortar su precio garantizado. Ambos movimientos apuntan al mismo problema: un sistema de precio fijo pensado para mercados más tranquilos se tensa con oscilaciones cada vez mayores de un año a otro.
Las chocolateras, mientras tanto, siguen con cacao que compraron cuando los futuros rondaban aún el máximo de 2024, por encima de 12.000 dólares la tonelada. Mondelez se vio sorprendida cuando los precios cayeron a principios de 2026, con existencias cubiertas a un coste más alto procedentes del periodo de precios elevados. Lindt ha dicho que podría aplicar recortes de precio selectivos en la segunda mitad de 2026, después de que sus resultados sembraran dudas sobre si la demanda aguanta a los precios actuales.
La distancia entre el campo y el lineal
Nada de esto ha llegado todavía a la etiqueta de una tableta de chocolate. Los precios del chocolate en EE. UU. seguían un 14% por encima de hace un año a principios de este año, incluso cuando los futuros devolvían la mayor parte de sus ganancias. La previsión de J.P. Morgan a medio plazo ronda los 6.000 dólares la tonelada, citando restricciones de oferta persistentes; Rabobank espera que las existencias sigan recomponiéndose y los precios tiendan a la baja, aunque no vuelvan a los niveles previos a 2023. Sea cual sea la previsión que se cumpla, el desfase entre un gráfico de futuros que cae y la etiqueta de precio del supermercado parece que durará más que esta temporada, con los agricultores de Ghana y Costa de Marfil absorbiendo las oscilaciones en cualquier caso, igual que la cosecha récord de Ghana en 2025/26 apenas sirvió para aliviar el aprieto.
Que el déficit de 2026/27 se convierta o no en un nuevo pico de precios, como ocurrió en 2024, dependerá en buena medida de cuánto de esa sequía en África Occidental se refleje en las cifras de la cosecha intermedia de diciembre. Hasta entonces, el pasillo del chocolate sigue poniendo precio a la última crisis, no a la próxima, un patrón conocido en postres hechos con el mismo grano, como la Sachertorte vienesa.


