Sara Checchi dirige la bodega del mejor hotel del mundo
La sumiller romana gestiona ahora el vino y las bebidas de ocho restaurantes en el Rosewood Hong Kong, el hotel que The World's 50 Best ha nombrado el mejor del mundo dos años seguidos.

Sara Checchi dirige el programa de vinos y bebidas de los ocho restaurantes del Rosewood Hong Kong, el hotel que The World's 50 Best Hotels ha nombrado el mejor del mundo dos años seguidos.
Checchi, de 39 años, creció en Subiaco, cerca de Roma, y estudió Economía en la Universidad de L'Aquila, pagándose los estudios con turnos de fin de semana como camarera. El vino se le metió en la sala, no en las aulas. «Empezó como un interés secundario», contó en una entrevista publicada por Identità Golose el 3 de noviembre. «Se convirtió en el principal».
De un turno de fin de semana a la bodega de Piazza Duomo
Empezó como un interés secundario. Se convirtió en el principal.
Se formó en la escuela Alma y pasó por Da Vittorio, en Brusaporto, y Piazza Duomo, en Alba, donde llegó a jefa de sumillería al frente de una bodega de más de 2.000 referencias vinculada a la familia Ceretto. Después llegaron el Waldorf Astoria Lusail de Doha, Mott 32 y The Aubrey, estos dos últimos en Hong Kong.
Dirige vinos y bebidas del Rosewood Hong Kong desde junio de 2025. El cargo abarca ocho restaurantes, entre ellos dos cocinas con estrella Michelin, la cantonesa Legacy House y la india Chaat, además de dos bares, dos salones ejecutivos y las cartas de banquetes y eventos del hotel. Ahora prepara la apertura de Bar Camillo, un concepto conjunto con Bar Leone, primero en la lista de los 50 Best Bars de Asia durante dos años consecutivos.
Qué piden los huéspedes del mejor hotel del mundo
Checchi señala un cambio en la mesa: los huéspedes piden menos botellas pero preguntan más, y algunos pagan el precio de una botella de gama media por una sola copa premium, servida con Coravin. Crece el interés por vinos con poco alcohol y maridajes con té espumoso, a menudo junto a un menú degustación y no en su lugar.
El reconocimiento de los 50 Best ha elevado tanto la visibilidad como las expectativas, afirma. Los huéspedes notan antes los pequeños fallos, algo que ella entiende como motivo para seguir afinando el servicio, no como una carga.
Sus regiones favoritas siguen siendo la Langhe, que le enseñó que el vino es inseparable de la tierra y de quienes la trabajan, y Borgoña, cuya aparente sencillez considera engañosa. Su consejo para quien empieza es directo: aprender idiomas, pasar primero por los puestos sencillos y no acelerar el aprendizaje.
Hong Kong, dice, exige tanto como recompensa. La distancia de su familia en Italia es lo único del trabajo con lo que aún no ha hecho las paces.


