Bonci abre un mostrador de pizza en la estación Termini
Gabriele Bonci vuelve a la principal estación de Roma con un mostrador de pizza ligero pensado para viajeros, montado con MyChef y Grandi Stazioni Retail.

Gabriele Bonci ha abierto a principios de octubre un mostrador de pizza dentro de Roma Termini, justo frente a las vías 1 a 3 de la alta velocidad. El local de Bonci no tiene asientos: se pide en el mostrador y se come de camino al tren.
El mostrador se ha desarrollado con MyChef, una empresa que crea formatos de restauración para estaciones y aeropuertos, y con Grandi Stazioni Retail, el operador comercial de la estación. Según Italia a Tavola, es el segundo proyecto que Bonci hace con MyChef.
Quien haya usado nuestra guía de qué comer en Roma conoce el formato: pizza al corte, comida de pie. Lo que cambia en Termini es el escenario, un vestíbulo donde casi todo el mundo lleva un billete y una maleta.
Carta corta, cocina a la vista y ni una silla: Bonci apuesta por la rapidez.
Qué vende Bonci en Termini
El día empieza con cruasanes y bollería. Después vienen tres tramos de precio, según Cucina & Vini, Italia a Tavola y HorecaNews. Las pizzas clásicas, como la margherita, la marinara y la de patata, cuestan entre 6 y 8 €. Las tiras de pizza, con tomate, patata o calabacín, cuestan de 4 a 5 €. Las opciones más ricas al estilo romano, entre ellas la amatriciana y la de mortadela, van de 7 a 8,50 €.
La cocina está a la vista. La masa se estira y se cubre delante de la cola, y no hay dónde sentarse. Bonci explicó a la prensa que la oferta es más ligera que la de Pizzarium y la de su panadería: sin platos cocinados elaborados y sin fritos.
Definió las pizzas como de la vieja escuela, pensadas para dar al viajero un pedazo de Roma que se come rápido. El aceite y la harina salen de sus propios campos, que la prensa vincula con Brigata Agricola y unas 60 hectáreas de cereal.
El regreso a la estación tras Mercato Centrale
No es la primera parada de Bonci en Termini. Ya tuvo un puesto en el mercado gastronómico Mercato Centrale, junto a las vías, y la prensa describe la nueva apertura como un regreso con una fórmula distinta. También llega después de una apertura reciente en Dubái.
El cambio va de una nave de mercado, a la que la gente va a curiosear, a un mostrador junto al andén, donde el cliente tiene un tren que coger. Eso favorece una carta corta, precios fijos y rapidez por encima de todo.
Ninguna de las crónicas que hemos leído da el horario, y para un mostrador pensado para quien viaja ese es el primer dato que conviene comprobar antes de ajustar un transbordo.


