El SAKE PARK de Tokio vuelve con 28 bodegas este mes
Veintiocho bodegas se instalan en la azotea de Shibuya para tres días de catas, yakitori y música en directo, mientras las exportaciones de sake de Japón siguen al alza.

Veintiocho bodegas de sake toman la azotea del Miyashita Park de Shibuya del 13 al 15 de noviembre, cuando el SAKE PARK Tokio vuelve por séptima vez bajo el lema de una cosecha abundante.
El festival abre en tres franjas: de 15:00 a 19:00 el viernes, de 12:00 a 19:00 el sábado y de 12:00 a 18:00 el domingo; el canje de entradas se cierra media hora antes de cada cierre. La entrada es gratis; el sake no. Las bebidas y la comida se pagan con tiques de papel de unos 300 ¥ cada uno, que se sirven en un vaso masu de cerámica reutilizable que además sirve de recuerdo.
El comité organizador de SAKE PARK, con la inmobiliaria Mitsui Fudosan como copatrocinadora, vende lotes por adelantado a través de la plataforma de micromecenazgo Makuake: un lote inicial de un masu y doce tiques cuesta 3.895 ¥, y un lote para cuatro personas con 80 tiques llega a 22.100 ¥. Cada ración ronda los 50 ml, así que una docena de tiques da para recorrer varias bodegas antes de que la cola se alargue.
Tres días, veintiocho bodegas, una azotea: el mapa del sake de Tokio en miniatura.
Las bodegas artesanales se suman a los grandes nombres
De las 28 bodegas presentes, 25 son casas consolidadas repartidas de Hokkaido a Nagasaki, entre ellas el Mutsu Hassen de Hachinohe Shuzo y el Masumi de Miyasaka Jozo. Las otras tres son marcas de sake artesanal que han ampliado quién bebe sake y cómo se vende: Ine to Agave de Akita, haccoba de Fukushima y Happy Taro de Shiga. Cinco bodegas exponen por primera vez, en una temporada en la que el calor del verano viene mermando la calidad del arroz de muchas de las casas de la lista.
Seis puestos de comida están emparejados con las catas en lugar de dejarlo al azar: yakitori a la brasa, estofado de casquería con karaage de lías de sake, tofu mapo y un tofu al estilo nukazuke. Hay conciertos durante todo el fin de semana, incluido un pequeño conjunto del grupo de revival folk Minyo Crusaders, cuya música describen los organizadores como pensada para fiestas y festivales, no para salas de conciertos.
Un festival que ha crecido junto a las cifras de exportación del sake
SAKE PARK empezó pequeño: su primera edición, en abril de 2023, atrajo a 13.000 visitantes en dos días, y en la segunda, ese noviembre, el número de bodegas ya había subido a 31. Las 28 de este año se leen como un recorte deliberado hacia catas de calidad antes que hacia el tamaño, aunque la cifra procede de los propios listados de SAKE PARK y no de un recuento independiente.
El calendario coincide con un buen momento para el sake japonés fuera de sus fronteras. Las exportaciones alcanzaron un cuasirrécord de 45.900 millones de yenes en 2025, un 6% más que el año anterior y repartidas por primera vez entre 81 mercados, con China a la cabeza con casi un tercio del valor total, según datos del Ministerio de Finanzas recogidos por The Drinks Business, la misma confianza que respalda el plan de Dassai de abrir una tercera bodega en Iwakuni. Los lotes más baratos suelen agotarse antes de que abran las puertas, así que la cola por un masu empieza mucho antes del 13 de noviembre.


