Índice de precios de la FAO: máximo desde noviembre de 2022
Cereales, azúcar y aceites vegetales empujaron el índice al alza por tercer mes en septiembre, mientras la carne bajó y los lácteos se quedaron planos. El trigo subió un 6,3 % en un mes.

El índice de precios de la FAO se situó en septiembre de 2026 en una media de 136,0 puntos, 2,0 puntos (un 1,5 %) más que en agosto y su nivel más alto desde noviembre de 2022, según informó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura el viernes 2 de octubre en Roma.
El índice sigue los precios internacionales de exportación de una cesta de materias primas alimentarias, no lo que paga el cliente en la mesa. Ya suma tres meses seguidos de subidas, desde los 130,1 puntos de junio, según la serie de datos de la propia FAO, y está un 5,8 % por encima de septiembre de 2025. Aun así, queda un 15,1 % por debajo de su máximo de marzo de 2022.
La subida vino de los cultivos. El índice de cereales escaló un 5,1 % en un mes hasta 122,8 puntos, un 17,2 % más que hace un año. El trigo ganó un 6,3 % y marcó su nivel más alto desde agosto de 2023, porque los problemas logísticos en el mar Negro llevaron a los importadores a buscar otros orígenes, y el maíz tocó su máximo en más de tres años tras unos rendimientos menores de lo previsto en Estados Unidos y menos oferta exportable en Brasil. La FAO añade que la incertidumbre sobre el tráfico por el estrecho de Ormuz mantuvo en juego los costes de combustible, fertilizantes y fletes.
Harina, aceite y azúcar suben; queso, mantequilla y pollo, no. Compra en consecuencia.
Qué movió el índice de precios de la FAO
El azúcar subió un 6,1 % hasta 114,0 puntos, tercera subida mensual seguida y su nivel más alto desde abril de 2025, por una cosecha de remolacha más corta en la UE, previsiones más bajas en Tailandia, lluvias escasas y un El Niño cada vez más intenso en la India, y lluvias fuertes que frenaron la zafra en el Centro-Sur de Brasil. Los aceites vegetales ganaron un 0,9 % hasta 198,6 puntos, un 18,3 % más que hace un año, con el aceite de palma al frente: cuarto mes al alza por la sequía en el Sudeste Asiático. El aceite de girasol bajó por tercer mes.
Los productos animales fueron en sentido contrario. La carne cedió un 1,1 % hasta 127,9 puntos porque Brasil exportó pollo en abundancia y la demanda europea se enfrió tras la entrada en vigor, el 3 de septiembre, de nuevas exigencias de importación ligadas a los antimicrobianos; el cerdo bajó porque las cabañas europeas se recuperaron del calor del verano. Los lácteos se quedaron planos en 119,1 puntos, un 19,1 % por debajo del año pasado: subió la leche en polvo, bajó el queso y la mantequilla apenas se movió.
Qué significa para las compras de un restaurante
El índice de precios de la FAO no es la tarifa de un proveedor, pero indica hacia dónde van las materias primas. Harina, pasta, aceite de freír y azúcar pertenecen a los grupos que subieron; pollo, cerdo, queso y mantequilla, a los que bajaron. La excepción dentro de los lácteos es la leche desnatada en polvo, un 33,1 % más cara que hace un año.
«Si se mantienen, estas presiones pronto se trasladarán a los precios de los alimentos para el consumidor, sobre todo en los países que dependen de importar alimentos y energía», dijo el economista jefe de la FAO, Máximo Torero, citado por Reuters. En el Reino Unido, la inflación de la hostelería volvió a subir en agosto, antes de que estos movimientos de septiembre llegaran al mercado.
Sobre el papel, la oferta no es el problema. La FAO mantuvo su previsión de cosecha mundial de cereales para 2026 en 2.979 millones de toneladas, la segunda mayor de la historia, pero recortó un 0,7 % la de comercio mundial de cereales por las restricciones al transporte en el mar Negro. El próximo índice de precios de la FAO se publica el 6 de noviembre.


