Caja de Huevos Madrid abre con seis huevos rotos
Enrique Valentí sucede a las listas de espera de Caja de Cerillas con un bar en Pelayo 35, en Chueca, montado sobre seis platos de huevos y patatas.

Caja de Huevos Madrid ha abierto en Pelayo 35, en Chueca: la segunda dirección de Enrique Valentí en la ciudad y una idea deliberadamente más estrecha que el restaurante que le dio nombre. Seis platos de huevos rotos y poco más.
La fecha de apertura es el único dato en el que la prensa madrileña no se pone de acuerdo. El Español la situó el 21 de septiembre; Gastroeconomy, el 18, hablaba del martes siguiente. En todo caso el bar ya está abierto esta semana, de martes a domingo, de mediodía a medianoche, con domingo noche y lunes cerrados, y con barra, cocina vista y un comedor de manteles de papel. Valentí lo define como más que un bar y menos que un restaurante, y lo subtitula "bar de avituallamiento".
La aritmética de Caja de Huevos Madrid
Una técnica, un formato y un precio que permite volver un martes.
La carta se levanta sobre seis versiones de huevos rotos. Una va con berenjena, tomate y albahaca; otra con chistorra; otra con guanciale, pecorino y pimienta, que es una carbonara disfrazada; otra con jamón ibérico; otra con bogavante y ajo; y otra con caviar imperial. El ticket medio en el comedor ronda los 35 euros, más si caen los dos últimos. Para beber, cerveza, vermut y unas cincuenta referencias de vino.
Carlos Valentí, hermano del cocinero, lleva la operativa. Es una propuesta estrecha a propósito: una técnica, un formato y un precio que permite volver un martes en vez de reservar con seis semanas.
Lo que le enseñó Caja de Cerillas
Caja de Cerillas abrió en Chamberí en abril de 2025 con ocho mesas y servicio de lunes a viernes, y se convirtió enseguida en la reserva más difícil de la ciudad. Está en la selección madrileña de la Guía Michelin. Valentí ha repetido que nunca quiso hacer una casa exclusiva; ocho mesas la hicieron exclusiva igualmente, y el bar nuevo se lee como la corrección, no como la secuela.
Antes de Madrid pasó unos veinte años en Barcelona, detrás de Casa Paloma, Chez Coco, Marea Alta, Adobo y BarBas, que es más oficio abriendo y sosteniendo salas del que trae la mayoría de los debutantes madrileños.
Chueca gana una barra informal en una temporada en la que la ciudad suma Nobu, el café de Lhardy y una tanda de aperturas en Malasaña, y poco después de que Madrid perdiera un estrella Michelin de caza. Seis platos son una carta fina de defender. También es muy difícil hacerlos mal.
Fuentes
- Gastroeconomy · 2026-09-18
- El Español — Cocinillas · 2026-09-14
- El Español — Caja de Cerillas · 2025-07-09
- MICHELIN Guide — Caja de Cerillas · 2026-09-22


