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Qué comer en Madrid: 9 platos y dónde encontrarlos

Del cocido al carbón de La Bola a los churros de San Ginés, nueve platos que definen Madrid, con direcciones de tabernas, horarios y precios en euros comprobados en 2026.

Un bocadillo de calamares y una cerveza en la barra de un bar de Madrid
Fotografía · Photo: Rodelar · Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0

Qué comer en Madrid se responde sobre todo en sus tabernas antiguas: cocido madrileño, bocadillo de calamares, callos, huevos fritos sobre patatas, oreja a la plancha y churros mojados en chocolate espeso. La mayoría de las direcciones de esta guía tienen más de un siglo y están a menos de veinte minutos a pie de la Puerta del Sol; en casi todas se come por menos de 30 € por persona.

Madrid es una capital de interior y su cocina clásica lo demuestra: guisos lentos de garbanzos y carne, casquería que fue el corte barato, bacalao en salazón y calamares fritos para la barra, y un vermut antes de comer. Varias de las casas que la sirven abrieron en el siglo XIX y siguen en manos de las mismas familias.

Saber qué comer en Madrid también es saber cuándo abre cada sitio y cuáles aceptan reservas. Los precios están en euros y salen de cartas y fichas consultadas en 2026; los precios de la restauración en España subieron un 4,4 % interanual en agosto, así que cuenta con pequeños cambios.

En Madrid los platos más conocidos se comen de pie, en barras con más de un siglo.

Qué comer en Madrid: empieza por la barra

La regla para comer bien es sencilla: pide en la barra, pide aquello por lo que la casa es conocida y comparte. La comida empieza hacia las dos y la cena rara vez antes de las nueve, y los bares famosos de Sol son los primeros en llenarse.

Cocido madrileño en La Bola, Palacio

El cocido es el guiso que define Madrid: garbanzos, verduras, ternera, gallina, tocino, chorizo y morcilla cocinados juntos y servidos en tres vuelcos, primero la sopa con fideos finos, después los garbanzos y la verdura, al final las carnes.

La Bola, en la calle de la Bola 5, junto al Palacio Real, lo cocina desde 1870 y va por la cuarta generación. Cada cocido se hace en su propio puchero de barro sobre carbón de encina. En carta cuesta 26 €; el menú con cocido, postre y vino de la casa sale a 39,90 €.

Bocadillo de calamares en La Campana, Plaza Mayor

Anillas de calamar rebozadas, fritas al momento y metidas en una barra de pan crujiente, sin nada más: el bocadillo de una ciudad de interior que se ha convertido en su comida callejera más conocida.

La Campana, en la calle de Botoneras 6, un callejón que sale de la Plaza Mayor, los sirve desde 1870. El bocadillo cuesta 4,50 € en 2026; solo se paga en efectivo y cierra los lunes. Al lado, el Bar La Ideal, en el número 4, cobra unos 4 €, y El Brillante, junto a la estación de Atocha, los vende de 3,50 a 7 € según el tamaño.

Callos a la madrileña en Casa Alberto, Barrio de las Letras

Callos de ternera guisados durante horas con chorizo, morcilla y pimentón hasta que la salsa se vuelve pegajosa. Es el plato de casquería con más pedigrí de la ciudad y la prueba de cualquier cocina tradicional.

Casa Alberto está en la calle de las Huertas 18 desde 1827. Sus callos cuestan 25 € la ración en barra y 17 € la media. La taberna abre de martes a sábado de 12.00 a 23.00 y el domingo hasta las 16.00; los lunes cierra.

Huevos estrellados en Casa Lucio, La Latina

Huevos fritos que se rompen en la mesa sobre un montón de patatas para que la yema empape. La versión de Casa Lucio es la que Madrid cita: huevos de gallinas criadas en suelo en Ávila y patatas gallegas, peladas y cortadas cada día y confitadas a baja temperatura en lugar de fritas a fuego vivo.

Lucio Blázquez abrió el restaurante en la Cava Baja 35 el 4 de noviembre de 1974; hoy lo llevan sus hijos. La oficina de turismo de Madrid sitúa la cuenta entre 45 y 60 € por persona, y la casa cierra en agosto. Para una versión más barata y reciente, Caja de Huevos, en Chueca, sirve seis variantes de huevos rotos.

Oreja a la plancha en Casa Toni, Sol

Oreja de cerdo cocida hasta quedar tierna, tostada después en la plancha y aliñada con pimentón o con una salsa picante. Se come de pie y con una caña.

Casa Toni, en la calle de la Cruz 14, lleva más de 60 años con la plancha encendida y sirve también mollejas, riñones y zarajos. La Guía Repsol le asigna un precio medio inferior a 35 €.

Tajadas de bacalao en Casa Labra, Sol

Trozos de bacalao desalado en un rebozado ligero, fritos y comidos con la mano, parientes cercanos de los soldaditos de Pavía. La otra comanda obligada son las croquetas de bacalao.

Casa Labra abrió en la calle de Tetuán 12 en 1860, y en 1879 se fundó allí el Partido Socialista Obrero Español. La taberna abre todos los días de 11.30 a 15.30 y de 18.30 a 22.30; la oficina de turismo de Madrid la sitúa entre 16 y 30 € por persona.

Gambas al ajillo en La Casa del Abuelo, Sol

Gambas cocinadas en una cazuela de barro con aceite de oliva, ajo laminado y guindilla, servidas aún hirviendo y con pan para el aceite.

La Casa del Abuelo abrió su primera taberna en la calle Victoria 12 en 1906 y la lleva la cuarta generación de la misma familia. Abre todos los días de 12.00 a 23.00 y allí no admite reservas; los locales de la calle de la Cruz 11 y de Núñez de Arce 5, sí. Calcula entre 16 y 30 € por persona.

Tortilla de patatas y vermut en la Bodega de la Ardosa, Malasaña

Madrid quiere la tortilla de patatas gruesa y apenas cuajada en el centro. Antes de comer llega con un vermut de grifo, la costumbre dominical de la ciudad.

La Ardosa, en la calle de Colón 13, data de 1892 y hace la tortilla sin parar durante todo el día, en formato de cuatro raciones; también tira una Pilsner Urquell certificada por la cervecera checa. Un pincho de tortilla con una croqueta o un salmorejo apenas pasa de 10 € por persona. Malasaña cambia deprisa a su alrededor: en septiembre Playing Solo cerró su barra de ocho plazas a pocas calles de allí.

Churros con chocolate en la Chocolatería San Ginés, Sol

Masa frita, en churros finos o en porras más gruesas, que se moja en un chocolate caliente tan espeso que cubre la cuchara. Madrid los toma en el desayuno y al final de una noche larga.

San Ginés, en el pasadizo de San Ginés 5, hace churros desde 1894. Abre todos los días, de jueves a sábado sigue abierta hasta la madrugada y no admite reservas. Seis churros cuestan unos 4,50 € según las fichas de 2026.

Mercados, barrios y horarios

Si organizas los días según qué comer en Madrid, agrúpalos por barrios:

  • Sol y Plaza Mayor: bocadillos, bacalao, gambas, oreja y churros, todo a menos de diez minutos a pie entre sí.
  • La Latina: la Cava Baja para tapear y Casa Lucio; Malacatín, en la calle de la Ruda 5, sirve su cocido a 28 € por persona, sin pan ni bebida.
  • Huertas y Carrera de San Jerónimo: Casa Alberto y Lhardy, cuya tienda vende consomé para llevar en la Carrera de San Jerónimo 8.
  • Malasaña y Chueca: vermut, tortilla y barras más recientes.
  • Lunes: La Campana y Casa Alberto cierran; en agosto, también Casa Lucio.

Preguntas frecuentes sobre comer en Madrid

¿Cuánto cuesta comer en Madrid? Un bocadillo de calamares cuesta 4,50 €, una comida de taberna entre 16 y 30 € por persona, un cocido completo entre 26 y 28 € en las casas clásicas y 68 € en Lhardy.

¿Cuándo se come el cocido? A mediodía y, mejor, de otoño a primavera. El Palm Court del Mandarin Oriental Ritz solo lo sirve martes y jueves en otoño e invierno.

¿Hace falta reservar? En los bares, no: La Campana, la Casa del Abuelo de la calle Victoria y San Ginés atienden por orden de llegada. Reserva en La Bola, Casa Lucio y Lhardy.

¿Dónde quedan gallinejas y entresijos? Esta casquería frita de cordero sobrevive en muy pocos bares; la freiduría más conocida, en la calle de Embajadores 84, figura como cerrada, así que pregunta en el barrio antes de cruzar la ciudad.

Dónde reservar primero

Lhardy, Carrera de San Jerónimo 8: abierto desde 1839, sirve su cocido por 68 € con un soufflé para terminar; el comedor abre de lunes a sábado y el domingo solo a mediodía.

Malacatín, calle de la Ruda 5: tienda de vinos en 1895 y casa de cocido desde hace cuatro generaciones; el cocido cuesta 28 € y no se sirve para compartir.

Casa Lucio, Cava Baja 35: reserva para comer o cenar y pide los huevos. Para la cocina más nueva de la ciudad está Sexto, un menú degustación de 20 plazas en la séptima planta del edificio Kapital, pero qué comer en Madrid se sigue decidiendo en sus tabernas.

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