Croft Alley abre su primer local en Nueva York, en SoHo
El café de Los Ángeles ocupa este otoño el antiguo local de Lola Taverna en la Sexta Avenida, con su carta de desayuno y comida habitual.

Croft Alley, el café de Los Ángeles abierto todo el día, abre este otoño su primer local en Nueva York, en el 210 de la Sexta Avenida, en SoHo. La dirección era hasta hace poco Lola Taverna; Croft Alley está acondicionando el espacio con 17 mesas para 52 comensales, una barra de 12 asientos y una zona de terraza exterior frente a la calle.
La carta repite la de Los Ángeles: platos de desayuno, brunch y comida construidos en torno a la tostada de aguacate, los burritos, los bowls y los sándwiches. No se ha anunciado una fecha exacta de apertura; la operadora solo habla de este otoño.
Un formato de café, no un lanzamiento de restaurante
Una carta corta y clara, no un concepto de autor: la misma apuesta que ya funcionó una vez.
El número de asientos y la distribución apuntan a una sala diurna de rotación rápida, no a un destino de cena — 52 plazas dentro, una docena más en la barra, además de mesas en la acera los meses que el clima lo permita. Es la misma apuesta que Croft Alley hizo en Los Ángeles: servicio todo el día con una carta corta y clara en lugar de un concepto de autor.
SoHo ha absorbido este año una ola de aperturas similares, parte de un giro más amplio del barrio hacia formatos diurnos de comida y café dirigidos tanto a vecinos como al intenso tráfico comercial de la zona. Que la versión de Croft Alley atraiga al mismo público que en Los Ángeles dependerá menos de la carta, que viaja bien, que de una barra de 12 asientos y mesas exteriores en una ciudad que ya no tiene escasez de ninguna de las dos cosas.
Lo que falta por confirmar
Lo que aún no se ha dicho importa casi tanto como lo que sí: ni fecha confirmada, ni precios, ni si se trata de una expansión puntual o la primera de varias direcciones en la Costa Este. Para una marca que debuta en Nueva York, es una apertura más discreta que la de HUMM, de Daniel Humm, en West Village, que llegó con un despliegue mayor. La de Croft Alley, por ahora, es una sola sala con una carta prestada y el esqueleto de un antiguo restaurante italiano.


